¿Hay "Niveles" de Poder en el Sacerdocio para realizar Milagros?



Hay un poco de malentendido que ocurre a menudo cuando discutimos el poder del sacerdocio. Cuando nosotros, como hombres, recibimos el sacerdocio, no se nos otorga la capacidad de realizar magia.

[Muchos usan la escritura de que la fe mueve montañas para exigir que los milagros sean visuales].

...El poder de mover montañas, sanar y realizar milagros, viene por la fe. Y cualquiera que tenga esta fe puede realizar correctamente dichos milagros. Los milagros son realizados por el poder del sacerdocio, pero es el sacerdocio de Dios el que los realiza, no el nuestro. Simplemente ejercemos la fe en Dios.

En este sentido, puede ser un poco confuso, pero es bastante sencillo, si lo desglosamos. Cuando nos referimos al poder del sacerdocio, hay dos significados distintos implícitos. El primero es el poder de Dios. Todo el poder de Dios es el sacerdocio. Por este poder la tierra y todas las cosas en ella fueron creadas. Y por él se realizan todos los milagros. El segundo significado está relacionado con el poder otorgado al hombre cuando se le confiere el sacerdocio. Este poder no es sólo el poder para realizar milagros (aunque eso sí en algunas ocasiones). Como se señaló, un hombre ya tenía el poder de realizar milagros por fe (o, más bien, Dios ya tiene el poder de realizar milagros según la fe de un hombre). Entonces, ¿qué poder se da cuando se confiere el sacerdocio?

El poder de salvar almas a través del cumplimiento de las ordenanzas.

En otras palabras, el poder y la autoridad del sacerdocio son uno y lo mismo cuando se trata de conferírnoslo. Y en este sentido, sí, hay niveles al poder. Un presbítero tiene el poder de bautizar. Un presbítero no tiene el poder de conferir el Espíritu Santo a alguien.

...Hay ciertos actos que están autorizados para que los poseedores del sacerdocio realicen, como bendecir a los enfermos. Los hombres que ejercen el sacerdocio están actualmente autorizados específicamente para poner sus manos sobre los enfermos y usar el sacerdocio que se les ha dado para pronunciar las bendiciones de sanación. Pero el poder de estas curaciones... proviene de la fe, y generalmente de la fe de aquellos que reciben las bendiciones.

Neil L Andersen, del Quórum de los Doce, nos enseñó:
“En la Iglesia, a veces relacionamos excesivamente el poder del sacerdocio con los hombres. El sacerdocio es el poder y la autoridad de Dios que se dan para la salvación y la bendición de todos: hombres, mujeres y niños.
Un hombre podrá descorrer las cortinas para que la cálida luz del sol entre en el cuarto, pero él no es el dueño del sol ni de la luz ni del calor que brinda. Las bendiciones del sacerdocio son infinitamente mayores que aquél a quien se le pide que administre ese don".
También dijo:
“Todas las ordenanzas nos invitan a aumentar nuestra fe en Jesucristo y hacer convenios con Dios y a guardarlos. Al guardar esos sagrados convenios, recibimos poder y bendiciones del sacerdocio”.
Tengamos en cuenta que todos recibimos poder y bendiciones del sacerdocio. Hombres, mujeres, niños. Todos.

Recomiendo escuchar la charla completa del élder Andersen sobre el poder del sacerdocio.




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Hernán Felipe Toledo

Ingeniero, viajero, creador de comunidades y amante de difundir inspiración. Actualmente sirve en una Presidencia de Estaca.

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