José Smith profetizó 1 año antes que Willard Richard no moriría con ellos

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Usualmente recordamos el cumplimiento de las profecías de Jesús o de los antiguos profetas. No obstante, en los últimos días muchos profetas han predicho acontecimientos que sucedieron o están sucediendo.

Uno de estos casos, y de cumplimiento literal fue una profecía por boca de José Smith acerca de su compañero Willard Richards, quien era su amigo y además, miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles.

Sabemos que el profeta José y su hermano Hyrum Smith, fueron asesinados a sangre fría en la cárcel de Carthage, pero que John Taylor y Willard Richards, que estaban en el mismo cuarto, pudieron salvarse, uno malherido y el otro ileso.

Willard escribió un relato sobrecogedor. El relato comienza cuando la turba llegó a la cárcel poco después de las 5 de la tarde del 27 de junio de 1844:
“Una lluvia de balas de mosquete subió la escalera y cayó sobre la puerta de la cárcel del segundo piso, seguida de muchas y vertiginosas pisadas… 
“…una bala que atravesó la puerta y que pasó entre nosotros nos hizo saber que nuestros enemigos eran brutales y violentos… “…José Smith, el Sr. Taylor y yo saltamos hacia la parte delantera del cuarto y… Hyrum Smith retrocedió dos tercios a través de la habitación hasta quedar directamente de cara a la puerta. 
“Una bala que pasó por la puerta hirió a Hyrum al lado de la nariz y cayó de espaldas cuan largo era, sin mover los pies. “A juzgar por los agujeros que quedaron en su ropa, parece evidente que una de las balas debe de haber venido desde fuera, pasando por la ventana, y le entró por el lado derecho de la espalda, le atravesó el tórax y se le alojó en el reloj [que llevaba en el bolsillo del chaleco]… En ese mismo instante, la bala que entró por la puerta le dio en la nariz. 



“Al caer al suelo, exclamó enfáticamente: ‘Soy hombre muerto’. José, al verle caer, gimió: ‘¡Oh, querido hermano Hyrum!’ y, abriendo la puerta con la mano izquierda unos 7 cm, disparó al azar hacia la entrada vaciando el cargador de una pistola de seis balas… Una bala [del mosquete de uno de los de la turba], tras rozar el pecho de Hyrum, le pasó por la garganta y le entró en la cabeza mientras le apuntaban con otros mosquetes y otras balas le hirieron. 
“José continuó disparando su pistola alrededor del marco de la puerta… mientras el Sr. Taylor se quedó a su lado y bajaba a golpes con un bastón las bayonetas y los mosquetes que los asaltantes introducían por la puerta… 
“Cuando la pistola dejó de disparar, nos quedamos desarmados y esperamos el ataque inmediato de la turba y la entrada llena de mosquetes hasta la mitad de la habitación, sin esperar más que la muerte inmediata allí dentro. 
“El Sr. Taylor se abalanzó hacia la ventana, que estaba a una altura de unos 5 ó 6 m del suelo [por el exterior]. Cuando estaba a punto de saltar, una bala procedente de la puerta le hirió una pierna y otra bala que venía desde fuera se estrelló contra el reloj… que llevaba en el bolsillo del chaleco, al lado izquierdo del pecho… con tal fuerza que lo arrojó hacia el interior del cuarto donde cayó al suelo rodando bajo la cama que había a su lado… 
“José intentó, como último recurso, saltar por la misma ventana desde la que había caído hacia dentro el Sr. Taylor, cuando dos balas le hirieron desde la puerta, y otra, disparada desde fuera, le hirió en el lado derecho del pecho, y cayó hacia afuera, exclamando: ‘¡Oh Señor, Dios mío!’… Cayó muerto sobre el costado izquierdo de su cuerpo” (History of the Church, tomo VI, págs. 619–620).
En cuanto a Willard Richards, en el volumen de Historia de la Iglesia se lee:
"La fuga del doctor Richards fue milagrosa, siendo un hombre muy grande, y en medio de una lluvia de balas, se mantuvo indemne, a excepción de una bala que rozó el extremo de la punta de la parte inferior de su oreja izquierda. Su fuga cumplió literalmente una profecía que José hizo un año antes, que llegaría el momento en que las balas lloverían alrededor de él como granizo y que vería a sus amigos caer a su derecha y a su izquierda, pero que él saldría sin agujero alguno en la ropa."


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Hernán Felipe Toledo

Ingeniero, viajero, creador de comunidades y amante de difundir inspiración. Actualmente sirve en una Presidencia de Estaca.

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