Al Iniciar el Milenio ¿Cristo anunciará cuál es Su Iglesia? o ¿será al final? Respuestas y análisis.




Los profetas de Dios han identificado la verdadera iglesia una y otra vez. Pero las cosas de Dios son entendidas (y aceptadas) por el Espíritu de Dios. El Señor le dijo a José Smith en una ocasión:
He aquí, si no quieren creer mis palabras, no te creerían a ti, mi siervo José, aunque te fuese posible mostrarles todas estas cosas que te he encomendado (D. y C. 5:7).
José Smith dijo que seres inmortales visitarán con frecuencia la tierra, y que esos seres resucitados ayudarán con el gobierno y otras obras. 

Aquí están las palabras del profeta José Smith sobre las condiciones durante el milenio:
“Cristo y los santos resucitados reinarán sobre la tierra durante los mil años. Probablemente no habitarán en la tierra, sino que la visitarán cuando lo deseen o cuando sea necesario gobernarla. Habrá hombres malvados en la tierra durante el milenio. Las naciones paganas que no vendrán a adorar serán visitadas con los juicios de Dios y eventualmente deberán ser destruidas de la tierra” (Joseph Smith, Jr. DHC 5: 212).
Y de Brigham Young:
“En el Milenio, los hombres tendrán el privilegio de ser presbiterianos, metodistas o infieles, pero no tendrán el privilegio de tratar el nombre y el carácter de la Deidad como lo han hecho hasta ahora. No, pero toda rodilla se doblará y toda lengua confesará a la gloria de Dios Padre, que Jesús es el Cristo” (Journal of Discourses 12: 274).
El manual de principios del Evangelio declara: "Las personas continuarán teniendo su albedrío y, por un tiempo, muchos serán libres de continuar con sus religiones e ideas." Satanás será atado, lo que significa que no tendrá poder para tentar a los que vivan en la tierra en ese entonces (véase D. y C. 101:28). Los “…hijos crecerán sin pecado hasta salvarse” (D. y C. 45:58). “Y a causa de la rectitud del pueblo del Señor, Satanás no tiene poder; por consiguiente, no se le puede desatar por el espacio de muchos años; pues no tiene poder sobre el corazón del pueblo, porque el pueblo mora en rectitud, y el Santo de Israel reina” (1 Nefi 22:26). Pero como enseñó José, sí habrá maldad durante el milenio, y eso vendrá con el tiempo, cuando seguramente se den las condiciones para que Satanás sea desatado.

Por eso la escritura declara:
Y de nuevo, en verdad, en verdad, les digo que cuando los mil años terminen, y los hombres nuevamente comiencen a negar a su Dios, entonces perdonaré a la tierra pero por un poco de tiempo; (D. y C. 29:22).
Por lo tanto, el albedrío de las personas seguirá vigente y las disposiciones de los hombres no cambiarán tanto. El ojo solo ve lo que la mente le da poder para ver, y la mente solo acepta lo que la inteligencia le da poder para aceptar. Cuando dos personas diferentes ven al Salvador que viene en las nubes del cielo con poder y gran gloria, una caerá de rodillas en actitud adoradora y la otra dirá: "¿Qué será todo esto?"

Si las personas prestan atención a las acciones del Señor que regresa, lo verán testificar de su iglesia. Pero las personas tienden a interpretar sus experiencias con su propia visión del mundo.
Muchos protestantes, católicos, miembros de la Iglesia de Jesucristo, etc. verán venir a Cristo y dirán: "¡Mira! ¡Yo tenía razón!"
Muchos musulmanes verán a Cristo y lo interpretarán como una señal de Allah.
Muchos judíos, hindúes, budistas y paganos interpretarán la venida del Señor como signos de los dioses que conocen. 

Incluso en el Milenio, a todos los hombres se les deberá enseñar la verdad e invitarlos a entrar en convenios sagrados con el Dios verdadero y viviente. Desde esa perspectiva, el Milenio no será muy diferente al mundo en que vivimos ahora, con la diferencia que habrán distintas resurrecciones, siendo la primera resurrección la de los justos y así hasta la última, en que todos hayan resucitado (Alma 40). Por eso el manual de principios del Evangelio enseña: "...al principio del Milenio solamente vivirán en la tierra las personas rectas, o sea, aquellas que han vivido vidas virtuosas y honradas. Esas personas heredarán el reino terrestre o el reino celestial." 

Esto también quiere decir que independientemente de la religión de una persona, esta puede ser merecedora de uno de estos reinos, si acepta los convenios. Es hacia el final del milenio que resucitarán los demás, los que son merecedores de una gloria telestial (D. y C. 76:81–88, 103–106, 109). Por eso se enfatiza la escritura:
Y además, de cierto, de cierto os digo, que cuando hayan terminado los mil años y los hombres de nuevo empiecen a negar a su Dios, entonces perdonaré la tierra solamente por un corto tiempo; (DyC 29:22)
Aún cuando muchos han confundido el Milenio casi con un Cielo Final, la verdad es que el Señor seguirá dando oportunidades a todos para creer y desarrollar el testimonio. Luego viene el juicio final y todos recibiremos nuestras recompensas. En conclusión, no se sabe a ciencia cierta cuando el Señor anunciará Su Iglesia, pero se aprecia, según estas escrituras y citas, que al inicio del milenio es poco probable.

Fuente: Clay C. Gorton y complementos aclarativos por Hernán F. Toledo

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Hernán Felipe Toledo

Ingeniero, viajero, creador de comunidades y amante de difundir inspiración. Actualmente sirve en una Presidencia de Estaca.

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