Misioneros y miembros a salvo tras huracán en Puerto Rico y Caribe


Inundaciones y corte del suministro eléctrico fueron algunos de los efectos en Puerto Rico y otras islas del Caribe, según han reportado variados medios de comunicación.

En ChurchNews se informó que el día 18 comenzó todo el colapso vial, incuyendo carreteras y puentes arrasados, grandes deslizamientos de sedimentos y en general inundaciones por todos lados.

Los informes de los líderes locales de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días indican que todos los misioneros de tiempo completo están seguros y hasta el momento no se han informado daños importantes en los hogares de los miembros ni en los edificios de la Iglesia.

Pero la comunidad es otra historia. Los ríos se desbordaron y las aguas entraron en muchas casas. El periódico puertorriqueño El Nuevo Día reportó vientos de hasta 166 km/h, entre 20 y 33 cm de lluvia y cientos de personas evacuadas y rescatadas.

“Los daños que estamos viendo son catastróficos”, dijo el gobernador Pedro Pierluisi en un informe de Associated Press.

Fiona golpeó cinco años después de que el huracán Irma y el huracán María azotaran el Caribe: María mató a casi 3000 personas y destruyó la red eléctrica cuando golpeó a Puerto Rico el 20 de septiembre de 2017.

Esta vez, la compañía eléctrica de la isla cree que podría llevar varios días restablecer completamente la electricidad, ya que los vientos y la lluvia continúan manteniendo las condiciones demasiado peligrosas para evaluar la situación.

Se esperaba que la trayectoria de Fiona el lunes 19 de septiembre afectara a la República Dominicana (se publicó una advertencia de huracán para la costa este de esa isla) y luego se esperaban fuertes lluvias en el norte de Haití y las Islas Turcas y Caicos.

Cuando la tormenta llegó al territorio francés de Guadalupe a principios del fin de semana, un hombre murió cuando las inundaciones se llevaron su casa. La tormenta también dañó caminos, árboles y puentes allí, informó Associated Press.

En la isla de Guadalupe, los misioneros y los miembros de la Iglesia se unieron a sus vecinos para ayudar después de que pasó la peor parte de la tormenta. Con camisetas y chalecos amarillos de Manos que Ayudan, los miembros ayudaron a los residentes, distribuyeron agua embotellada y comenzaron a limpiar las casas inundadas en las ciudades más afectadas por Fiona.


Los líderes de la Iglesia local informaron que el alcalde de la isla estaba sorprendido y conmovido por la respuesta. El presidente de la región también visitó y preguntó quiénes eran los voluntarios de Manos que Ayudan.

Fuente: DeseretNews, ChurchNews


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Hernán Felipe Toledo

MBA, Ingeniero, viajero, creador de comunidades y amante de difundir inspiración. Actualmente sirve en una Presidencia de Estaca.

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